miércoles, 21 de enero de 2009

Balanceandome

Ayer, mi hijo, cumplió seis años nada mas y nada menos.
El niño, poco acostumbrado a grandes alardes, tuvo sus realitos, sus llamadas, su comida preferida, el beso sincero de los que le rodeamos, y su merienda en Mc Donal's con los amigos más cercanos.
Tuvo también, el deseo de su madre de que fuera un día especial, la preocupación de querer agradar sin pasarse con los caprichos, la nostalgia al pensar que han pasado seis años sin vuelta atrás y la esperanza por todos los que tiene por delante.
Sin quererlo, pero sin evitarlo, estuve haciendo un pequeño balance de estos seis años transcurridos y creo que todos estamos mejor que entonces.
Aquel niño recién llegado a la vida se ha convertido en un ser sensible, cariñoso, risueño, alegre, un poco cabezota y algo refunfuñón. Promete llegar a ser una persona abierta, creativa, diferente, capaz de hacer aquello que se proponga.
Los que con él vivimos somos personas más pacientes, más humildes, más sencillas y tenemos un poco más de capacidad de Amar. Al mismo tiempo tenemos menos fuerza (física) pero más empuje, menos necesidades pero más satisfacciones, menos vida social pero mejores amigos, menos tiempo pero menos espacio vació.
Si alguien esta pensando que me dejo los sin sabores de esta aventura le diré que a veces yo también dudo. Dudo de mi responsabilidad, de mi capacidad, de mi falta de recursos (sobre todo los del corazón), de mi frivolidad... nadie tiene más dudas que yo. Pero sinceramente creo que la balanza se decanta claramente hacia el lado de la vida.
Y lo mejor de todo es ver que no es merito propio, ni siquiera del niño, es la vida que nos va colocando en nuestro sitio, si queremos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantan tus dudas y creo que las ganas de acertar y el miedo a fallar es lo que hacen que esta aventura tenga tanto encanto.Felicidades a tu chicarrón.Un abrazo

Luis y Mª Jesús dijo...

¡Como te entiendo!.Cuándo me preguntan ¿cómo puedes? contesto -o simplemente pienso -"si yo no puedo"-, pero todo simplemente encaja. Sin embargo, en ocasiones que parece que todo está dominado todo se desmorona. "es la vida que nos va colocando en nuestro sitio" y entonces aprendemos que lo mejor es no resistirse a la vida -sí a los caprichos y a los egoísmos- porque nuestro sitio en la vida es siempre el mejor para nosotros.¡Enhorabuena por descubrirlo tan pronto!, yo necesité mucho tiempo.
Un beso
maría Jesús