miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad

Hoy estoy de buen humor pero un poco atareada con las maletas... Así que no me voy a extender en divagaciones estériles y solo quiero desear a todo el que por aquí pase una MUY FELIZ NOCHE BUENA Y NAVIDAD
Prometo a la vuelta de vacaciones ponerme las pilas con el blog que tengo muchas ideas y ganas.

A todos os deseo que el corazón se llene de cosas buenas y que no dejemos que nada se malgaste

viernes, 5 de diciembre de 2008

Gente corriente

El otro día, por una carambola del destino, fui participe de una reunión con poca gente, unas diez personas, en la que pude compartir un rato muy distendido con dos personas muy conocidas. Digo muy conocidas por no decir famosas que siempre tiene una connotación un poco frívola.
Uno de ellos es un conocidísimo futbolista, ya retirado, que acudía como invitado, igual que yo, a la casa de un profesional del mundo taurino,en activo hoy en día.
Este último nos atendió con una naturalidad sorprendente, si tenemos en cuenta que no nos conocía de nada, y nos dedico una mañana completa a enseñarnos su casa, su familia y a explicarnos con todo lujo de detalles los abatares y dificultades de una profesión que tiene mucho de arte y también de ciencia. En todo momento estuvo correcto, amable, paciente y yo diría que incluso disfrutó.
Nuestro amigo el futbolista nos acompaño más tiempo, comimos juntos y hablamos de todas las cosas normales de las que habla la gente normal.
Quien me este leyendo puede pensar que los famosos son gente al fin y al cabo y que no se de que me sorprendo. Y tienen razón, pero no dejo de pensar que antes de nuestra cita yo andaba un poco nerviosa pensando que esta gente se codea con lo más selecto, que todo el mundo los alaga y que quizá yo no iba a estar a la altura de dichas circunstancias.
La sorpresa, muy grata por cierto, fue que ellos también intentaban estar a la altura, no ser simplemente esos personajes que todo el mundo conoce y mostrarse como personas corrientes que han tenido en la vida unas circunstancias extraordinarias.
De la tensión del principio pasamos a tener un rato muy agradable en el que ellos también disfrutaron cuando los demás los tratábamos como lo que eran, personas.
Debo decir que los dos me sorprendieron gratamente por ser gente que aporta, que tiene cierta profundidad, saber estar y mucha calidad humana.
A mi vuelta al mundo corriente, lleno de gente anónima como yo misma, ni siquiera se me ocurrió nombrarlos porque pensé que ellos también lo habrían preferido así. Hablé de ellos, de el día tan agradable que pasamos y de la gente tan maja con la que me encontré pero lo hice como quien habla de su vecino el del 5º, un tío fabuloso del que nadie sabe como se llama ni a que se dedica.
Para mi fue todo un placer inesperado.

martes, 18 de noviembre de 2008

Anónimos o tal como somos

Hace un par de días comenté, como de pasada, con una amiga bastante amiga que he empezado a escribir un blog. Le entusiasmo la idea y me preguntó sobre que trataba. Acerté a decirle: " de lo que se me ocurre, no hay reglas ni limitaciones". Inmediatamente me pidió la dirección para "leerte y darte caña". Le dije que ya se la daría mas adelante que todavía estaba empezando y que me daba un poco de "vergüenza".
Lo cierto es que no tengo claro que se la valla a dar, o tal vez si. Creo que escribir un blog es un ejercicio que comienza con el deseo de compartir y de que alguien te lea pero al mismo tiempo que la gente con la que te codeas cada día lo lea creo que coarta, un poquito solo, la libertad.
Mis opiniones sobre la vida las conocen de sobra, no es que yo sea otra persona en mi blog diferente a mi día a día, pero temo que esas personas se puedan ver reflejadas y condicione su relación conmigo.
Por otro lado su opinión es importante para mi, pues es gente de gran valía y a la que estimo mucho.
¿Debería compartir esto con cierta gente con todas sus consecuencias o podría guardármelo para mi como un ejercicio de libertad que me ayuda a comunicarme sin las limitaciones propias de quien conoce otras circunstancias de mi vida?
Vosotros diréis

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Como ciegos

Un mendigo ciego, que se llamaba Bartimeo, estaba junto al camino, a la salida de Jericó. Se enteró de que Jesús pasaba por allí y se puso a gritar, pidiéndole ayuda.
Muchos lo reprendían para que callase. Pero él gritaba más fuerte aún:
-¡Jesús, ten compasión de mi!
Jesús se detuvo y dijo a los discípulos que llamasen al ciego.
Los discípulos llamaron a Bartimeo diciendo:
-¡Ánimo, levantate!, que Jesús te llama.
Él arrojó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
-¿Qué quieres que haga por ti? - le preguntó Jesús.
-Maestro, ¡que vuelva a ver! - contestó el ciego.
-Tu fe te ha salvado - le dijo Jesús.
Al momento Bartimeo recobró la vista y le siguió por el camino.
Marcos 10, 46-52
Ayer me tocó asistir, como en otras ocasiones a una clase para padres de niños que se preparan para su primera comunión. La catequista, una mujer agradable, jovial y de gran profundidad espiritual, nos llevo de la mano por estos versículos del Evangelio. También, como en otras ocasiones, la catequesis fue derivando de los niños a los padres.

Esta historia la hemos escuchado muchas veces y sin embargo hoy todavía recuerdo y reflexiono lo escuchado ayer.

No voy a analizar todo el pasaje, no pretendo catequizar a nadie, pero si compartir aquí algunos detalles que encierran grandes mensajes dentro.

Me gusta que Bartimeo no sea un personaje sino una persona. Que es ciego y que anda como perdido en el medio de un camino, como cualquiera de nosotros sin saber de donde venimos ni a donde vamos. ¿Podría Bartimeo llamarse Juan, o Mónica, o Andrés, o como cualquiera que sea nuestro nombre?

Me llama la atención que los demás le piden que se calle cuando empieza a pedir ayuda a gritos. Que no intenten ayudarle sino silenciarle. Que quisieran hacerlo desaparecer, como si su presencia, y sobretodo sus gritos, les incomodaran, cuestionaran o juzgaran. ¿A alguien le suena este comportamiento?
Y Bartimeo con su ceguera, con la indiferencia de los demás, con su sentirse perdido, con no conocer a Jesús más que solo de oídas, con todo eso sigue gritando y pidiendo ayuda porque estaba convencido de que solo Él podía ayudarle. ¿Tenemos en algún momento una fe semejante?. Probablemente yo, me quedaría en el borde del camino escuchando como los demás siguen los pasos de Jesús, convencido de que nadie puede ayudarme.
Y ya cuando consigue que Jesús le atienda, cuando los otros no tienen más remedio que ayudarle a levantarse (algunos a regañadientes) Bartimeo tira su manto da un salto y corre. Cuantas veces me gustaría echarme a nadar sin querer al mismo tiempo guardar la ropa. Queremos que nuestro alrededor cambie pero nosotros no podemos renunciar a nada. Estoy pensando que tengo algún manto que me sobra y algunas sandalias y un bastón y ...
Al final, va a resultar que Bartimeo no era ese pobre diablo que todos creíamos. Si me apuras ojala todos fuéramos un poco como Bartimeo y al final consiguiéramos recuperar la vista y emprender un camino.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Vidas entrecruzadas

Ayer, en medio del ritmo diario, llegó a mis manos y por azar la libreta bancaria que alguien dejo olvidada en un cajero. Siguiendo ese impulso que todos llevamos dentro de ayudar al prójimo, mire el nombre del titular por si eso me decía algo. Como no lo conocía de nada empecé a husmear, por encima al principio y con profundidad después, sus operaciones financieras. Poco a poco me fui familiarizando con aquel desconocido individuo:
Buena posición económica (2800 euros de nómina y 12000 en cuenta)
Soltero o con pareja pero sin hijos (escaso gasto en supermercados)
Vecino cercano (tiendas, cajeros y gasolineras de la zona)
Presuntamente culto (nómina de la universidad donde perdió la libreta)
Gusto por los zapatos (tres pares en tres meses y de coste elevado)
Metódico y fiel en sus costumbres (los tres pares en la misma zapatería)
Socialmente activo aunque no en exceso (alguna salida a cenar o comer en restaurantes cercanos y siempre en fin de semana)
Al llegar a casa seguí mis impulsos detectivescos y tecleé su nombre completo en Google. Ante mi varias paginas lo citaban, como imaginaba, como profesor universitario con bastante experiencia. Encontré su numero de teléfono y mail de la universidad pero no encontré nada de su edad ni ninguna fotografía.
Podía mandarle un mail y esperar respuesta pero me avergoncé de llegar tan lejos en mi investigación y no me atreví.
El la guia telefónica encontré su teléfono y domicilio. Las sospechas se confirmaban pues vive en una calle céntrica de la ciudad en una muy buena zona.
Sin planteármelo, aquel tipo era como de casa para mi y ni siquiera sabia su aspecto. Pero aquella libreta era mucho más elocuente que una biografía.
Necesite llamar tres veces pues las dos primeras nadie cogió el teléfono(efectivamente no tenia hijos) y sobre las nueve pude por fin escuchar su voz. Me lo imagine alto delgado y no muy mayor. Lo trate de usted precisamente por todo lo que sabia de él y me ofrecí para hacer con la libreta lo que él quisiera. Podría haberla tirado a la basura y no hubiese pasado nada puesto que en el banco le hubieran hecho una copia, pero me puse en su lugar y tener tus cuentas perdidas en un lugar donde pululan tus propios alumnos produce al menos inquietud.
Propuso que se la dejara en conserjeria de la misma universidad sin preguntar si yo era estudiante o si me venia bien pasarme por allí. Supongo que le pilló de sorpresa y que incluso estaba un poco avergonzado teniendo yo en la mano su historial económico de los últimos tres meses. Tampoco pregunto como tenia su teléfono.
Esta mañana se la dejé en el sitio acordado dentro de un sobre para evitar las intromisiones de los demás (descontando la mía propia). El conserje no le conocía pero ha guardado el sobre en espera de su dueño.
Seguramente me lo habré cruzado por la universidad (digamos que paso mucho por allí) y con toda seguridad no nos conoceremos jamas pero por un espacio reducido de tiempo su vida se cruzo en la mía en forma de operaciones bancarias. Durante unos días recordaré su nombre, luego lo olvidaré y cada uno seguirá su vida.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Comenzamos

Dice una amiga que "ponerse en camino es tener medio camino hecho". No sé si será tanto pero si que presiento que ya he hecho lo más costoso que es empezar a escribir. Tampoco sé todavía si alguien seguirá estas lineas pero si hay alguien por ahí fuera le pediré paciencia pues esto esta empezando tímida y humildemente.


El título del blog sé que es largo y poco "comercial" pero creo que encierra una verdad en sus palabras. Lo pongo delante y con letras grandes porque me gustaría que fuera un lema presente en mi vida y que hiciera reflexionar a otros.


Cada uno de nosotros nos sentimos pequeños ante las realidades que vemos a nuestro alrededor y a menudo protestamos ante lo que vemos y pocas veces nos damos cuenta que esas realidades son la suma de pequeñas exixtencias que son las vidas de las personas.



El océano es el conjunto de millones de gotas de agua


La sociedad es la suma de todos lo individuos que vivimos en ella


Una vida plena es un compendio de cosas pequeñas que la llenan


Cambiar lo que nos rodea pasa por cambiar nosotros un poquito